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- Aquí, desde este muro,
- mirando el mar abierto,
- siento de pronto el descontento oscuro
- de un buque abandonado que envejece en el puerto.
- Aquí el ancla se aferra,
- pero el velamen pugna por volar;
- aquí comienza el mar para el que está en tierra,
- pero aquí el mar termina, para el que está el mar.
- Y por eso quizás amo este muro
- sobre el que salta a veces el oleaje;
- este muro que mira hacia el futuro
- con la esperanza de emprender un viaje...
- Amo este puerto claro,
- y este Morro que puja su montaña,
- y el giratorio resplandor del faro,
- única luz que supo dar España...
- Y amo el manso canal de entrada angosta,
- que hasta sus arrecifes se conmueve,
- cuando, a todo lo largo de la costa,
- retiembla el cañonazo de las nueve.
- Amo este puerto de hálitos salobres,
- con un gran muro que parece chico
- para el coloquio de los novios pobres
- y para los bostezos del matrimonio rico.
- Amo este puerto femenino y macho,
- con su agua honda y su emoción sencilla,
- igual que la mirada de un muchacho
- que remienda sus redes en la orilla;
- o como la sonrisa del marino
- de idioma gutural y vacilante pierna,
- que nadie ha de saber de dónde vino,
- pero que siempre va hacia la taberna;
- como esos buques de actitud mendiga,
- mugriento casco y remendadas lonas,
- tan llenos de humildad y de fatiga,
- que, sin saber por qué, nos parecen personas.
- Amo este puerto, donde tantas veces
- el ciclón antillano frenaba sus embates,
- entre el súbito brillo de los peces
- y la esbelta blancura de los yates.
- Y amo los botes lentos,
- de remo largo y corta travesía,
- con las maderas llenas de lamentos,
- donde viajan de noche los amores de un día...
- Amo este puerto, donde las gaviotas
- hacen su nido en las arboladuras,
- respirando fragancias de las islas remotas
- donde no llegarían sus alas inseguras.
- Y amo este puerto, abierto
- derechamente al mar, igual que un río,
- que en su dormida paz está despierto
- y en su cálido amparo siente frío,
- porque mi corazón también es como un puerto
- que poco a poco se quedó vacío...