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*Madrigal de la lluvia de abril

Ya no sé bien el sitio ni la hora,
ni por qué fuiste mía, ni por qué te perdí.
Sé que llovía como llueve ahora,
aunque ahora es más triste porque llueve sin ti.

Y sé que, de repente, cayeron dos diamantes
sobre tus zapatillos de charol...
Y era dulce aquel llanto de tus ojos radiantes,
como esos mediodías en que llueve con sol.




*Madrigal De La Ausencia




Mujer: pues sobre todo lo infranqueable y lo triste
de la vida, también nos separa la mar;

pues tan pronto y tan lejos de mi lado te fuiste,
y tal vez has partido para nunca tornar,

sólo te digo adiós:
Al tiempo ya le he dicho todas las demás cosas:
Si él las niega a tu oído, ya te las dirá Dios...
(Pues Dios existe: ¿Acaso no lo dicen las rosas?)

*Madrigal triste

¡Qué clara la mañana! ¡qué fresco y delicioso
el viento! ¡Cuánta luz! ¡Cuánta leve armonía!...
-Busqué a mí alrededor algo maravilloso...
Y ella, a mi lado, sonreía...

¡Cuánta muda tristeza en el cielo nublado!
¡Qué silencio en las frondas donde el ave cantaba!
-Busqué a mí alrededor algo desconsolado...
Y ella, a mi lado, suspiraba...

¡Qué soledad! ¡Qué angustia crispada en la doliente
neblina! ¡Qué vacío en todo!...-Desolado
Busqué a mí alrededor... Y busqué inútilmente:
Ella no estaba ya a mi lado...




*Me llegabas en la brisa y en la espuma...



Me llegabas en la brisa y en la espuma,
tú, la perdida para siempre...

Tú, la que ennoblecías el sabor del recuerdo,

que ahora llegas más casta y más ausente...


Me llegas en el viento que huele a lejanía,

me llegas en la sal que sabe a muerte,

tú, sombra arrinconada en un silencio;
tú, la perdida para siempre...


Ya no sé por qué sordo camino de la ausencia

bajo que estrellas moribundas vienes,

con los pies inseguros llenos de polvo y de rocío,

tú, la perdida para siempre...

*Mejor no quiero verte


Mejor no quiero verte...
sería tan sencillo cruzar dos o tres calles
Y tocar en tu puerta...
Y tú me mirarías con tus ojos sin brillo
sin poder sonreírme:
con tu sonrisa muerta.

Mejor no quiero verte...
porque va a hacerme daño
pasar por aquel parque
de la primera cita.
Y no sé si aún florecen
los jazmines de antaño
ni sé quién es ahora
la mujer más bonita.

Mejor no quiero verte...
porque andando en tu acera,
sentiré casi ajeno
todo lo que fue mío.
Aunque es sólo una esquina
donde nadie me espera,
y unos cristales rotos
en un balcón vacío.

Sí... seguiré muriendo
de mi pequeña muerte
de hace ya tantos años,
el día que me fui.
pues por no verte vieja.
mejor no quiero verte,
pero tampoco quiero
que me veas tú a mí.


*Mía

Mujer soñada: Ya tú eres mía...
Ya tú eres mía, como las rosas
son del rosal, y el Sol, del día...
Todos los seres, todas las cosas,
me están diciendo que ya eres mía...

¿No oyes el canto que alza el jilguero,
revoleteando sobre el alero,
vertiendo a chorros su melodía. ?
Es que él bien sabe cuanto te quiero;
es porque sabe que ya eres mía...

¿No sientes cómo la mano blonda
del Sol oculto tras de la fronda
te unge del oro tibio del día?
Es que el Sol sabe también cuán honda,
cuán dulcemente ya tú eres mía...

¿No ves la lluvia -que canta ahora-,
regando perlas? Ya ella no llora
con infinita melancolía,
y es que la lluvia tampoco ignora
que ya eres mía...

¿No ves los juegos que entre las rocas
las mariposas juegan airosas,
en una móvil policromía?
Es porque saben las mariposas
que ya eres mía...

¿No estas sintiendo que dulcemente
la fresca brisa besa tu frente
y alarga el beso sobre la mía?
Es que ella sabe cuán hondamente
ya tú eres mía...

¿No ves las noches ahora más bellas?
Es que han surgido nuevas estrellas,
y entre relámpagos de pedrería,
decir parecen que saben ellas
que ya eres mía...

¿No oyes al río, que descendiendo
por los barrancos, calma su estruendo
y se hace ahora blanda armonía?.
¿No te parece que va diciendo
que ya eres mía?

Mujer soñada: Ya tú eres mía,
ya tú eres mía como las rosas
son del rosal, y el Sol del día.
Todos los seres, todas las cosas,

-ríos, estrellas y mariposas-,
oyen el himno de mi alegría,
y hay más perfumes, porque hay más rosas,
desde que puedo llamarte mía...





*Mi Corazón se Siente Satisfecho


Mi corazón se siente satisfecho
de haberte amado y nunca poseído:
así tu amor se salva del olvido
igual que mi ternura del despecho.

Jamás te vi desnuda sobre el lecho,
ni oí tu voz muriéndose en mi oído:
así ese bien fugaz no ha convertido
un ancho amor en un placer estrecho.

Cuanto el deleite suma a lo vivido
acrecentado se lo resta el pecho,
pues la ilusión se va por el sentido.

Y, en ese hacer y deshacer lo hecho,
sólo un amor se salva del olvido,
y es el amor que queda insatisfecho.

*Música de Septiembre



Una palabra simple es suficiente.
Y aprender a cantar oyendo el río
que no sabe que canta en su corriente.
Y un buen amor, como tu amor y el mío.

Nada más de esa lágrima insincera
ni de aquella clausura en el espanto,
como el agua del pozo, que quisiera
cantar también, pero le falta el canto.

Y por una palabra que dijiste
y echó hacia atrás el frío de la nieve,
ayer la lluvia me dejaba triste
y hoy casi sonrío cuando llueve.

Una palabra simple y un lejano
crepúsculo de otoño sobre el río,
como mi mano, así, sobre tu mano,
y nada más para tu amor y el mío.

Música fácil para el sentimiento
como el sol en el patio de la casa,
y que la vida pase como el viento,
que ni se ve siquiera cuando pasa.




*Mi corazón no sabe lo que espera



Mi corazón no sabe lo que espera,
pero yo sé que espera todavía...
igual que aquella noche que llovía
y te besé bajo la enredadera.


Tu amor se fue como si no se fuera...

pues algo tuyo vuelve cada día...

y me dejaste la melancolía

de doblar el pañuelo a tu manera.


Esta noche de viento y lluvia fría

quiero pensar que si tu amor volviera...

al dejar de llover, ya no se iría.


Y estoy aquí, bajo la enredadera...

y como aquella noche en que llovía

mi corazón no sabe lo que espera.




*Muchacha sin amor




Mira esa lenta nube; mira esa flor lozana;
mira el agua del río que murmura a tus pies...

Pero piensa en lo poco que va a quedar mañana
de todo lo que hoy ves.

Piensa que el tiempo pasa por tus manos vacías
igual que esa corriente que no vuelve jamás;
y la flor y la nube se van como tus días,
y tú también te vas.

Por eso, hunde tus manos en el agua del río,
y sonríe a las nubes y ve a cortar la flor,
y llena con un sueño tu corazón vacío,
muchacha sin amor...


*Muchacha sin amor

Mira esa lenta nube, mira esa flor lozana,
mira el agua del río que murmura a tus pies...
Pero piensa en lo poco que va a quedar
mañana de todo lo que hoy ves.

Piensa que el tiempo pasa por tus manos
vacías igual que esa corriente que no vuelve jamás;
y la flor y la nube se van como tus días,

y tú también te vas.

Por eso, hunde tus manos en el agua del río,
y sonríe a las nubes y ve a cortar la flor,
y llena con un sueño tu corazón vacío,
muchacha sin amor...



*Monologo de casanova



Esta noche estoy solo, es primavera, y llueve,
y barajo el recuerdo como un viejo tahúr...
Loco rey de una noche predominante y breve,
sólo he sido la sombra de una nube en la nieve
o el temblor de una espiga bajo el viento del sur.

Amar era mi anhelo, pero amé demasiado,
sin que me engrandeciera jamás un gran amor...
Y ahora están resurgiendo las mujeres que he amado,
melancólicamente, del fondo del pasado,
y yo cierro los ojos, para verlas mejor.

Ellas supieron darme la eternidad de un día,
la gloria de una noche llena de amanecer;
y eran ofrendas vanas que yo no agradecía,
evaporados vinos de una copa vacía
que iba de mano en mano, de mujer en mujer.

Todas fueron princesas en la magia de un cuento;
todas fueron mendigas de un agrio despertar...
Y ahora ya nadie escucha mi acento descontento,
porque soy como un buque batido por el viento,
que se quedó sin velas en la orilla del mar.


Queriendo amar a tantas, quizás no amé a ninguna,
o amaba solamente mi propia juventud;
pues eran, al reclamo de una buena fortuna,
propicio todo instante; toda cita, oportuna;
toda puerta, accesible; frágil toda virtud...

Mi corazón cantaba sobre la primavera,
cuando hasta en las espinas quiere abrirse la flor...
Después se fue apagando mi bujía de cera,
pero tan lentamente como si no supiera
si empezaba una sombra o acababa un fulgor.

Ellas, las que me amaron, supieron de mi olvido;
y ellas, las olvidadas, me olvidaron también.
Y hoy, a veces, me miran como a un desconocido,
como si me miraran buscando un parecido
que les recuerda a alguien, sin recordar a quién.

Usurpador furtivo de caricias ajenas,
ejercité mis besos para la ingratitud.
Y hoy, mercader de espumas, agricultor de arenas,
prófugo delirante que añora sus cadenas,
soy un hombre sin sueños entre la multitud.

Pero sí por las gracias de un Dios caritativo
renaciera de pronto la juventud en mí,
yo, esclavo de mi sombra, libertador cautivo,
olvidaría entonces la vida que ahora vivo,
para vivir de nuevo la vida que viví...

*Yo vi la noche ardiendo

Yo la vi anoche ardiendo en su tamaño,
y yo crecía hacia la noche pura
en un afán secreto de estatura,
uniendo mí alegría con mí daño.

Y aquella realidad era un engaño,
en un sabor de en sueño y de aventura;
y abrí los ojos en la noche oscura,
y yo era yo, creciendo de un extraño.

Y yo era yo, pequeño en mí amargura,
muriendo en sombra bajo el cielo huraño
y cada vez más lejos de la altura.

Y odie mí realidad y ame mí engaño,
y entonces descendió la noche pura,
y sentí en mí estatura su tamaño.



las gracias eternas amigo José Fco
http://www.ivoox.com/la-voz-silenciosa_sb.html?sb=la+voz+silenciosa
 

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